Tadasana, Balasana, Marjaryasana y Vrikshasana, yoga para mayores de 65 años: el movimiento no se jubila; el cuerpo, tampoco
A medida que cumplimos años, mantenerse activo deja de ser una opción estética y se convierte en una necesidad vital. Y en este camino hacia un envejecimiento saludable, el yoga se presenta como un aliado accesible, adaptable y profundamente beneficioso.
Practicar posturas de yoga para mayores de 65 años no exige experiencia previa ni una forma física excepcional. Con tan solo unos minutos al día, es posible ganar agilidad, aliviar tensiones musculares y mejorar tanto el equilibrio físico como el emocional. Aquí presentamos una selección de cuatro posturas suaves y efectivas para mayores de 65 años, ideales para quienes desean empezar o retomar esta práctica ancestral.

1. Postura de la Montaña (Tadasana)
Una postura que, a pesar de su simplicidad, aporta grandes beneficios. De pie, con los pies juntos o ligeramente separados, brazos relajados a los costados y una postura erguida pero natural, el cuerpo encuentra su eje.
¿Qué aporta?
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- Mejora la alineación corporal y la circulación sanguínea
- Refuerza la musculatura de piernas y espalda
- Desarrolla la conciencia corporal y el equilibrio
Mantener esta posición durante unos minutos ayuda a centrarse, a “enraizarse” y a mejorar la postura, algo esencial para prevenir caídas y molestias articulares.

2. Postura del Niño (Balasana)
Un refugio de calma y descanso. Desde una posición arrodillada, se baja el torso hacia el suelo apoyando la frente y extendiendo los brazos hacia delante o dejando que descansen junto al cuerpo.
¿Qué beneficios ofrece?
- Relaja la zona lumbar, cuello y hombros
- Disminuye el estrés y la ansiedad
- Favorece la flexibilidad en caderas y tobillos
Es una postura excelente para integrar en cualquier momento del día, especialmente si se necesita una pausa reparadora.

3. Postura del Gato (Marjaryasana)
Este movimiento fluido se realiza en el suelo, con las palmas y rodillas apoyadas. Al inhalar, se arquea la espalda suavemente hacia abajo; al exhalar, se redondea como un gato estirándose al despertar.
Sus efectos:
- Estimula la movilidad vertebral
- Fortalece la zona abdominal
- Alivia tensiones en la espalda media y baja
Ideal para comenzar el día con suavidad o cerrar una rutina con conexión interior, esta postura ayuda a mantener una columna flexible y ágil.

4. Postura del Árbol (Vrikshasana)
Un reto amable para el equilibrio y la concentración. De pie, se apoya un pie sobre la parte interior del muslo o pantorrilla contraria (evitando la rodilla) y se elevan los brazos por encima de la cabeza.
¿Qué se consigue?
- Mayor estabilidad corporal
- Fortalecimiento de piernas y tobillos
- Mejora de la atención y la serenidad
Es habitual perder el equilibrio al principio. Usar una silla o apoyarse en la pared está más que permitido. La constancia en esta postura puede traducirse en una mayor seguridad al caminar y moverse.

Posturas de yoga para mayores de 65 años: una decisión sabia
Lejos de ser una actividad exclusiva para cuerpos jóvenes y elásticos, el yoga cobra una nueva dimensión en la tercera edad. Tal como señala el especialista en longevidad Gonzalo Ruiz Utrilla, esta práctica milenaria puede ser particularmente útil frente a problemas como la artritis, el insomnio, la hipertensión o incluso ciertas enfermedades neurológicas.
Para practicar con seguridad:
- Consulta con un profesional si tienes dolencias específicas (problemas cardiovasculares, glaucoma, artrosis…).
- Empieza con sesiones breves, de entre 20 y 30 minutos, dos o tres veces por semana.
- Escucha tu cuerpo: no se trata de competir, sino de cuidar.
Incorporar el yoga a la rutina puede marcar una diferencia profunda en el bienestar diario: más energía, mejor descanso, menos dolor y una renovada sensación de vitalidad.
Porque envejecer no significa detenerse. Significa moverse… con conciencia.



























