Además de playas, Benidorm y sus alrededores cuentan con un interesante patrimonio natural en la montaña, como esta ruta a una hora de la ciudad
Si Benidorm es el Manhattan del Mediterráneo por su verticalidad de cristal y acero, el monte Benicadell es, sin duda, el rascacielos de piedra que domina el interior de nuestra provincia. Es por ello que la siguiente ruta por Gaianes y la Solana del Benicadell puede ser un bonito contraste para los residentes y visitantes de la Marina Baixa, acostumbrados a la silueta del Puig Campana. El Benicadell representa una frontera natural y mística que separa Alicante de Valencia y que ofrece una de las experiencias de senderismo más gratificantes de la Comunidad Valenciana.
Con esta ruta se toma distancia del rumor de las olas para adentrarnos en la comarca de El Comtat. El destino es la vertiente sur de la sierra, conocida como la Solana, partiendo desde el municipio de Gaianes. El itinerario aguarda 11,87 km y un desnivel positivo de 388 m, que discurren por el paisaje protegido de la Solana de Benicadell, la Ermita San Francesc de Paula, el Pou de la Fontanela, el poblado ibero El Cercat, Castellet de Gaianes, la Cisterna del Corral Blanc, el embalse y la Albufera de Gaianes.

La comarca ofrece una ruta de baja dificultad por tierras donde los participantes podrán practicar deporte y disfrutar de la riqueza natural de la provincia. La duración aproximada es de 4h.
Ruta por Gaianes y la Solana del Benicadell: el kilómetro cero de la aventura
El punto de partida y de llegada de esta experiencia es el encantador núcleo de Gaianes. A poco más de 60 km de Benidorm, este pueblo ha sabido preservar su esencia rural frente al empuje de la modernidad. La ruta comienza oficialmente bajo la advocación de la Ermita de San Francesc de Paula, un punto de referencia para los habitantes de Gaianes y el umbral hacia la vertiente sur de la sierra.
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Además, desde los primeros pasos, el caminante se adentra en la Solana, un entorno donde el sol es el protagonista y la vegetación mediterránea -compuesta por coscoja, lentisco y plantas aromáticas- guía el ascenso.

Uno de los primeros hitos en el camino es el Pou de la Fontanela. Esta construcción es un recordatorio de la maestría con la que los antiguos pobladores gestionaban el recurso más escaso de la zona: el agua. Estos pozos y fuentes no eran solo puntos de abastecimiento, sino nodos de vida social en una época donde la montaña era el motor económico de la comarca.
El Cercat y el Castellet: tras las huellas de sus antepasados
El interés de esta ruta se multiplica al alcanzar el poblado íbero de El Cercat. Situado en una posición estratégica que permite el control visual de todo el valle, este yacimiento transporta al visitante a la Edad del Hierro. Caminar entre sus restos es imaginar la vida de los íberos contestanos, quienes ya sabían aprovechar la verticalidad del Benicadell para su defensa.
Si se sigue la línea de las fortificaciones, el recorrido va a parar al Castellet de Gaianes. Aunque hoy se encuentra en estado de ruina, su silueta recortada contra el cielo sigue imponiendo respeto.

Esta torre de vigilancia de origen islámico formaba parte de la red defensiva del valle, conectando visualmente con otros castillos de la zona para alertar de incursiones enemigas.
Ruta por Gaianes y la Solana del Benicadell: la Cisterna del Corral Blanc y la Albufera
A medida que el itinerario comienza su descenso, encontramos la Cisterna del Corral Blanc. Este elemento etnográfico es una pieza clave de la arquitectura rural de la zona; una estructura diseñada para recoger y almacenar el agua de lluvia en medio de un terreno donde la humedad es un tesoro.

Sin embargo, el contraste más radical del recorrido aguarda al final. Tras atravesar los terrenos áridos de la Solana, el paisaje se transforma al llegar al embalse y la Albufera de Gaianes. Este humedal, de gran valor ecológico, sirve de refugio para numerosas especies de aves migratorias y flora hidrófila. Es el broche de oro perfecto: un oasis de frescor tras una jornada de sol y piedra.
Por último, para llegar al núcleo de Gaianes y regresar así al punto de partida la distancia es de aproximadamente 2 km, lo que supone unos 30 minutos de paseo ligero. Este final de trayecto se realiza principalmente por la carretera CV-705, aunque también existe la posibilidad de recorrer caminos rurales que conectan ambas zonas.
























