La ciudad y la Marina Baixa se preparan para gestionar las baterías de los millones de vehículos limpios que transforman la movilidad mediterránea
Cada vez vemos más coches eléctricos por nuestras calles y avenidas de la costa. Sin embargo, pocos conductores locales y turistas nos hemos parado a pensar qué ocurrirá exactamente con estos vehículos dentro de 15 o 20 años, cuando llegue el momento inevitable de retirarlos de la circulación urbana, ¿será posible un reciclaje de coches eléctricos?
Hace poco más de una década, el coche de cero emisiones era una auténtica rareza en nuestras carreteras. Hoy en día, el reciclaje de coches eléctricos se ha convertido en un debate ambiental prioritario, especialmente tras consolidarse un parque móvil europeo que supera los 15 millones de vehículos enchufables, entre eléctricos puros e híbridos enchufables. Aunque la gran mayoría de estas unidades que circulan por los municipios turísticos tienen por delante muchos años de servicio, los conductores se hacen la misma pregunta: ¿Qué ocurrirá cuando envejezcan?

La buena noticia es que la mayor parte del vehículo seguirá el mismo camino que sigue hoy un coche de gasolina o diésel cuando llega al desguace. El acero de la carrocería, el aluminio, los cristales, los plásticos, los neumáticos o el cobre de las instalaciones eléctricas se recuperan y reutilizan con total normalidad. Un coche eléctrico comparte con cualquier otro automóvil buena parte de sus materiales esenciales y sus procesos de aprovechamiento.
Por qué la atención se centra en las baterías de los vehículos en el reciclaje de coches eléctricos
El verdadero desafío de la economía circular se concentra en los acumuladores de energía. Las baterías son el componente más novedoso y valioso de la nueva automoción, pero existe un dato que mucha gente desconoce: una batería no pasa de estar perfecta a convertirse en basura de la noche a la mañana.
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Cuando una batería deja de ser idónea para mover un coche debido a la pérdida de autonomía, todavía conserva una gran parte de su capacidad de almacenamiento original. Por ello, antes de proceder a su destrucción o reciclaje definitivo, los especialistas analizan su estado técnico para otorgarle una segunda vida. Lo que para un conductor del día a día puede parecer un componente agotado, para una empresa especializada es un activo valioso que puede acumular energía solar en instalaciones hoteleras, viviendas o complejos industriales de la provincia de Alicante.

Solo cuando las celdas ya no resultan útiles para ninguna aplicación de almacenamiento energético, se envían a plantas industriales especializadas. Allí se aplican procesos químicos y físicos para extraer elementos críticos de alto valor de la denominada ‘masa negra’:
- Litio
- Níquel
- Cobalto
- Manganeso
- Aluminio
Una transición organizada y sin costes extras para el conductor
La llegada de millones de coches eléctricos al final de su vida útil no sucederá de golpe, lo que otorga un margen clave para adaptar las infraestructuras de la provincia. La mayoría de los vehículos alternativos que transitan por la Comunitat Valenciana son jóvenes y todavía les quedan muchos kilómetros por delante. Por esta razón, fabricantes, recicladores y las administraciones públicas están desarrollando las instalaciones de tratamiento de manera anticipada.

Respecto al coste del proceso, el propietario actual no tendrá que asumir ninguna factura elevada al deshacerse del vehículo. El sistema actual opera bajo la responsabilidad ampliada del productor: las marcas automovilísticas tienen la obligación legal de encargarse de la recogida y la gestión correcta de estos componentes. El usuario final solo debe entregar el coche en un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT) de la zona para asegurar un procedimiento totalmente sostenible y conforme a la normativa vigente.


























